La presidenta que nada acepta
Mariela Vanessa salió rumbo a la Universidad. No llegó ni volvió a su casa. Su familia salió a buscarla. Hallaron la Ciudad Universitaria cerrada. En el ministerio público se negaron a tomarles su declaración. Les dijeron que fueran al otro día al Centro de Apoyo a Personas Extraviadas y Ausentes.
Lo hicieron. Les preguntaron si Mariela Vanessa tenía novio o problemas en su casa. No la reportaron como desaparecida sino como “extraviada” o “ausente”.
La propia familia tuvo que comenzar la investigación. Una hermana de Mariela obtuvo el último lugar en donde el teléfono celular de esta estuvo activo. El Cerro de la Estrella.
Llevaron a CAPEA la información. Las autoridades tardaron un mes en enviar policías de investigación al lugar. Los agentes hallaron huesos, dos teléfonos celulares, una blusa negra y unos tenis.
No pertenecían a Mariela Vanessa. Eran de otras víctimas “extraviadas” o “ausentes”.
Tuvieron que pasar cuatro meses para que la joven estudiante fuera considerada como “desaparecida”. Desde luego, para entonces no había registro alguno en cámaras de vigilancia de los lugares por los que Mariela había pasado el día funesto en que desapareció.
Cuando esto ocurrió Claudia Sheinbaum gobernaba la ciudad de México y Ernestina Godoy se hallaba a cargo de la fiscalía general de justicia de la CDMX.
Es solo un caso de los miles que se han documentado. En este espacio se han registrado innumerables historias de familiares de mujeres desaparecidas en la........
