La bomba carcelaria
En lo que es una constante ya histórica, el gobierno saliente le entregará al que comienza este 7 de agosto no una papa caliente, sino una bomba de tiempo en cuanto al sistema penitenciario y carcelario del país. Es una triste realidad.
Que el Estado colombiano poco manda, cuando lo hace, en las cárceles no es ningún descubrimiento. Tampoco que los penosos niveles de hacinamiento —y el flagelo se ha extendido a estaciones de policía y unidades de reacción inmediata (URI) de la Fiscalía— sigan en números que hace ya dos décadas llevaron a la Corte Constitucional a declarar el estado de cosas inconstitucional en materia carcelaria y penitenciaria.
El balance que la administración de Gustavo Petro deja —según sendos informes publicados por este diario, basados a la vez en los datos de empalme del mismo gobierno........
