La semana en la que Ayuso y Feijóo improvisaron una ficticia partida al Risk contra Marruecos
La crisis de Ceuta ha abierto una competición política paralela a la emergencia migratoria y fronteriza: quién formula la respuesta más rimbombante frente a Marruecos. Alberto Núñez Feijóo e Isabel Díaz Ayuso han endurecido durante los últimos días su discurso hasta aproximarlo a un escenario de confrontación estratégica que, en algunos de sus planteamientos, se parece más a una partida de Risk que a la compleja gestión de una frontera exterior de la Unión Europea.
La presidenta de la Comunidad de Madrid ha llegado a plantear la ruptura de relaciones con Marruecos mientras persista la situación, la militarización de la frontera y el retorno de todos los que permanezcan irregularmente en Ceuta. Feijóo, por su parte, ha hablado de una crisis que afecta a la seguridad y a la integridad territorial y ha asegurado que, si dispusiera de información sobre una nueva entrada masiva, blindaría la frontera ejecutando el artículo 8 de la Constitución.
El denominador común de ambos discursos es la impugnación de la estrategia del Gobierno de Pedro Sánchez. La diferencia reside en el grado: Feijóo procura mantener la crisis dentro del lenguaje de la seguridad nacional, la inteligencia y la responsabilidad de Estado; Ayuso lleva la respuesta a un terreno mucho más maximalista, colindando con la traición, en el que la ruptura diplomática aparece como una opción explícita.
Una crisis real convertida en tablero político
El punto de partida no admite discusión: entre el 30 y el 31 de julio se produjo en Ceuta una entrada migratoria extraordinaria. Interior fijó posteriormente en unas 72.000 las personas que accedieron irregularmente y aseguró que alrededor de 70.000 habían regresado a Marruecos pocos días después.
La magnitud del episodio explica la alarma de una ciudad autónoma de unos 83.000 habitantes y el impacto sobre sus servicios públicos, su frontera y su economía. También explica la reacción política posterior. Lo que ya resulta mucho más discutible es convertir automáticamente aquella entrada masiva en una operación militar o atribuir sin matices su planificación al Estado marroquí.
La documentación conocida introduce precisamente esa cautela. Un informe policial remitido a la Audiencia Nacional describe tres oleadas diferenciadas, comportamientos de permisividad y la presencia de personas vinculadas a las fuerzas de seguridad marroquíes, pero la información disponible no permite afirmar de manera concluyente que las autoridades marroquíes ordenaran o coordinaran toda la operación.
Ayuso: de la frontera a la ruptura........
