El tercer tiempo
Hace un par de décadas, durante mi paso por España, tuve la oportunidad de acercarme al equipo de rugby de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Madrid. Aunque nunca practiqué realmente ese deporte y apenas fui a pocos entrenamientos, conocí una tradición que desde entonces me llamó la atención: el «tercer tiempo».
Después de ochenta minutos de tackles, empujones y golpes, con el habitual saldo de orejas enrojecidas, raspones, moretones y alguna que otra herida, los jugadores de ambos equipos, ganadores y perdedores, se reunían cordialmente para compartir comida y cervezas. Siempre me pareció una costumbre sana.
Lo más interesante es que ese ritual no surgió alrededor de un deporte especialmente amable.........
