Menos redes y más Club Penguin
Infografía sobre cómo las redes sociales explotan el cerebro adolescente. / IA/T21
Cuando era niño, recuerdo pensar en el internet como un espacio. Un espacio que se materializaba a través de mi ordenador todas las tardes que dedicaba a jugar al Club Penguin o ver vídeos de Youtube.
Llegaba a casa de mi abuela después del colegio, tiraba la mochila en el suelo, y corriendo me sentaba enfrente de la torre para encenderla. Presionaba el botón y la pantalla negra se tomaba sus cinco minutos en mostrar un logo de Windows XP, para luego tomarse un par más en dejarme acceder al escritorio.
Hoy en día, esperar tanto para entrar en un dispositivo supondría pensar que algo va mal, suspirar, reintentarlo y cerrar los ojos porque «si no lo veo seguro que va más rápido».
Google servía como una ventana a un más allá lleno de entretenimiento, debate e información.........
