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Litio: los negociados (II)

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21.03.2025

Gracias a la Ley 1854, que los potosinos rebautizamos como “Ley Valda”, en alusión a su autor, las empresas Copla Ltda. y la chilena Quiborax permanecieron en el Salar de Uyuni durante un tiempo en el que nadie protestó por su presencia. Se dedicaron, principalmente, a la producción y comercialización de productos derivados del boro, entre ellos el ácido bórico. Eso determinó que se permitiera el ingreso controlado de precursores a esa región.

Durante ese tiempo, la empresa Sociedad Industrial Tierra S.A., que era presidida por el belga Guglielme (Guillermo) Roelants du Vivier, consiguió un crédito de tres millones de dólares de la Corporación Interamericana de Inversiones, afiliada al Banco Interamericano de Desarrollo (BID), para el desarrollo de boratos........

© El Deber