Ceder un peón y proteger la reina
11 de abril 2026 - 03:07
En la película Bucarest [2008] hay un diálogo entre Albert Solé y Sergi Pàmies, hijos de los dirigentes comunistas Jordi Solé Tura y Gregorio López Raimundo. Pàmies hace un chiste: “entran cuatro comunistas en una habitación y a las dos horas se han escindido”. El PCE tiene esa tradición... y otras. Luchó contra la Dictadura, participó en el consenso que llevó a la Constitución y la votó a favor. Entre las batallas nacionales que se libran en Andalucía el 17 de mayo, el juego de tronos de la izquierda alternativa es uno de los más cruentos. Hace unos días en La Vanguardia, Pàmies calificaba a Pablo Iglesias de “profeta de la izquierda narcisista”. El profeta contra el régimen del 78 ya ha maldecido a la coalición regional en la que ha entrado Podemos contra su divino criterio. En un programa de RNE apostó por el fracaso de Antonio Maíllo al frente de Por Andalucía, advirtiendo que si alguien quiere diferenciarse del PSOE debe votar a Adelante.
Podemos no llegó al uno por ciento en Aragón y Castilla León e iba por el mismo carril en Andalucía. Eliminada Yolanda Díaz, Iglesias busca una posición fuerte en la candidatura de las generales. Si se produce el fracaso que él está procurando, persigue excluir a Maíllo y a IU de la futura ecuación. Cede un peón aquí para proteger a su reina, Irene Montero, calificada de “Pasionaria actual” en su acto con Rufián del jueves.
El concepto izquierda narcisista abarca a más gente. Por ejemplo, al presidente del Gobierno, con el número 22 en la camiseta de la Selección Española de fútbol, para presumir de los millones de trabajadores de alta en la Seguridad Social. Pero en el mismo síndrome encajan Errejón, Díaz, Colau… En Andalucía, Maíllo ha conseguido que casi todos estén dentro del paraguas de Por Andalucía, abanderados por Izquierda Unida. Una IU heredera y marca electoral del PCE, partido calificado por Iglesias de aburrido y cenizo.
La indignación de Iglesias refleja la derrota de Galapagar ante Podemos Andalucía, que estaba en contra de dividir más la periferia de la izquierda. Aún más, porque Adelante Andalucía sigue en solitario con un andalucismo izquierdista, consolidando la escisión de Teresa Rodríguez en 2020. División que salió carísima a este ámbito en 2022: entre Por Andalucía y Adelante sacaron casi los mismos votos que Vox y la mitad de escaños. El 17M les pasará lo mismo. El chiste de Bucarest llevado a la práctica deja de tener gracia.
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