Siempre hacia adelante
Rosalía, durante el último concierto celebrado en el Movistar Arena. / Carlos Doncel
Disculpen esta intromisión algo personal, pero hace poco me preguntaron en una entrevista cómo titularía mi próxima columna si ésta tratase acerca del momento vital que atravieso, y me referí a estas tres palabras que describen el estado de Whatsapp de mi madre: "Siempre hacia delante". Y aquello me hizo reflexionar, no solo sobre esa mujer indomable, sino sobre la capacidad del ser humano para mirar atrás y ahogarse en fantasmas y frustraciones que, casi siempre, ni existen.
La sevillana que nos dio a luz a mí y a mi hermano hace casi cinco décadas fue pediatra primero, y psiquiatra, después. Una de las pocas mujeres que estudió medicina en su época -solo hay que ver la orla para darse cuenta de su fortaleza- y una eterna estudiante que nunca se cansó de intentar aprender idiomas, sobre todo, el inglés, lengua que siempre apreció sobremanera. Desde hace dos años, esa misma persona vive presa de una demencia frontotemporal que la castiga a perder el hilo en la conversación y a observar conscientemente cómo naufragan en su cerebro las frases que desea decir y para las que no encuentra palabras. Ella dice que no sabe hablar. En realidad, claro que sabe, pero se ve obligada a simplificar el diálogo y a reducir al mínimo su vocabulario para poder mantener el diálogo con sus hijos, familia y amistades. Y siempre avanza. Y nunca se rinde. Y siempre fue........
