Cuando la moda se disfraza de belleza
Opinión | Una ibicenca fuera de Ibiza
Cuando la moda se disfraza de belleza
Las piedras y cristales en la manicura son tendencia. / Redacción
En paralelo a los desmadres de nuestros gobernantes y las hazañas de nuestras selecciones en el Mundial, hay otro tema en tendencia: nuestras uñas. Desde The New York Times («¿Cuándo las uñas sin esmalte se convirtieron en un símbolo de estatus?»), a Marie Claire («Las uñas al natural son el nuevo símbolo de lujo silencioso y sofisticación») o El País («La no-manicura y su reverso clasista: cómo las uñas naturales pueden ser propaganda neoliberal»).
Y aunque en general, las tendencias en moda me la traen flojísima y solo celebro aquellas que, rara vez, nos devuelven a la normalidad, esta trae entrelíneas red flags más gordas que cuando en una cita de First Dates se sienta uno «ni machista ni feminista».
Habrán observado que, más allá de la «propaganda neoliberal», el cebo es «símbolo de estatus, lujo y sofisticación» -alerta espóiler: No: llevar las uñas sin pintar no te hará pasar por rico-. Estos artículos no crean esa idea: reproducen el discurso de un número creciente de influencers que anuncian que han dejado de hacerse la manicura. No porque quieran cuidar la salud de sus uñas o reducir el impacto ambiental de los esmaltes, sino porque —dicen— están demasiado ocupadas para perder una hora en el salón.
Así, la nueva tendencia -mejor dicho, influencia- nos habla de una no-manicura o unas uñas en colores naturales o rosa empolvado, cortas, discretas y con un acabado natural, conocidas no en vano como «manicura invisible” o “uñas de........
