La política, como el fútbol, es así
La política, como el fútbol, es así
Imagen de un partido del mundial / EFE
Suele suceder cuando se celebra un Mundial (también unos Juegos Olímpicos) que se analiza la competición en términos geoestratégicos. El Mundial de este año da pie a ello, con la relación tensa entre dos de los anfitriones (Canadá y México) y el tercero (EE UU), el conflicto entre EEUU e Irán o el buen rendimiento de los equipos africanos y latinoamericanos en la fase de grupos y los primeros cruces.
De la misma forma, puede analizarse el discurso político a partir de su creciente futbolización. A medida que el populismo (de todo el espectro político) depreda la acción política, el discurso se adapta a una lógica emocional visceral que todo lo impregna. La confrontación ideológica pasa a ser un asunto de forofismo: hinchas del sanchismo, hooligans de Vox. En este proceso, el populismo, en especial el de extrema derecha en los últimos tiempos, acaba llegando a la conclusión que todos los futboleros alcanzan: que los árbitros siempre benefician al rival. Donald Trump, Jair Bolsonaro o Marine Le Pen son ejemplos de la estrategia de poner en duda las reglas del juego electoral. En su vía crucis de populismo y auge de la extrema derecha, España ha llegado ya a esta estación con la denominada ley de nietos.
La disposición adicional octava de la ley de Memoria Democrática pretende........
