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Errores de bulto

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18.02.2026

La política tiene muchos frentes. Pero la local se juega en un territorio muy limitado y especialmente con una ciudadanía muy sensible al propio localismo. Eso de la ‘financiación singular’ que rompa el principio de igualdad y el ‘¿por qué tu más?’ son elementos que tienden a despertar sentimientos que se aletargan por el bien común, pero que despiertan a la mínima.

Y en política cuando se comete un error de bulto, de esos que nadie se lo explica, suelen pagarse electoralmente. Eso de que el ciudadano olvida se convierte en una falacia interesada para mitigar la sensación personal del errático.

El otro día, no tan lejos, vimos en la tele a lo más granado de nuestra clase política (la de Formentera) en el Congreso de los Diputados todos vestidos de domingo, como la ocasión requería, para apoyar la intervención de tres representantes del Parlament para defender la «toma en consideración» para la asignación de un senador por la isla en las elecciones del 2027. En un principio, todos asumían que había un consenso de las fuerzas políticas para que así fuera. Las caras sonrientes en las fotos conmemorativas, que seguramente adornarán los despachos de algunos de los asistentes para corroborar aquello de ‘yo estaba allí’, no hacían presagiar la tormenta que se desataría tras la incomprensible actitud del PP estatal (con ibicenco incluido) de abstenerse en la votación y salirse del frente común de los illencs para consolidar el derecho de Formentera.

Los epítetos del todos contra los del PP no tardaron en sentirse aquí. Si leen a Pilar Martínez, los pueden hasta oír a pesar de que solo están escritos. La excusa de reforma ómnibus de la constitución aprovechando la mayor que esgrime la derecha (aunque no les falta razón después de lo de mezclar churras con merinas en lo de las pensiones) no es suficiente para pitar penalti y dejar en la estacada a tus propios votantes y simpatizantes en la isla, abocados al chascarrillo mal intencionado de quienes te harán pagar lo de la ‘obediencia debida’ y ‘quién decide por ti’, no sabe lo que es un ferry en día de viento y mala mar.

No es de extrañar con errores de bulto, como el que nos ocupa, que se alcen voces contra los centralismos, vengan desde Madrid o Palma. Si nos dejáramos de personalismos, posiciones maximalistas y nos centráramos en resolver problemas comunes, que están por encima de la propia ideología (si es que la hay), seguramente habría muchas más coincidencias en el diagnóstico y en la profilaxis. No se extrañen del insularismo excluyente.


© Diario de Ibiza