Arreglar el desarreglo
La huelga de médicos ha afectado a 1200 actos sanitarios programados en Ibiza topónimo (entiéndanlo como un compromiso personal con el contencioso de la reforma constitucional) y Formentera, decía Diario de Ibiza. Afecta a consultas, intervenciones quirúrgicas y un, presumo, largo etc. Sin entrar en aquello de que la huelga (justa o injusta) es un derecho universal del trabajador con o sin SMI (salario mínimo interprofesional). En lo de trabajador se incluyen médicos, los de por cuenta ajena, ¿también profesiones liberales con facturación como autónomos o ejecutivos de grandes corporaciones? Trabajadores lo son, porque a nadie le regalan nada. A menos que ejerzas de “hijo de papá” (esos no tienen derecho a huelga, porque la llevan de serie). Si uno es políticamente correcto deberá alinearse con los “huelguistas” (en este caso más que justificada) por aquello de cubrirse bajo el paraguas del progresismo (vamos del no a la guerra y de la flotilla a Cuba). No sea que por un momento de debilidad social o porque me haya quedado a las puertas de una consulta médica (con casi dos meses de espera) en día de huelga, me enrabie a lo castizo y me salga la vena autoritaria de despotricar del prójimo, en este caso del huelguista. Señor, “haz que pase de mí esa tentación”. Luego en frío y frente al ordenador y un folio en blanco te puedes permitir bajar la tensión sin las pastillas contra la hipertensión y analizar los prolegómenos y las consecuencias. Dejando claro mi postura a favor de ese estatuto que reclama el colectivo de los médicos. Especialmente porque repercute en la calidad de la asistencia al ciudadano (que es lo que importa). Sí quiero decir que la administración, en este caso los responsables del sistema público de salud no estuvieron a la altura que exige la circunstancia de una huelga perfectamente anunciada. A los de Formentera nos cuesta poco y menos bajar de la Mola hasta el hospital, que te anuncien “in situ” que “nastis de plastis” y que te llamarán para una nueva consulta (a día de hoy, ni está, ni se le espera). A desayunar, si es hora temprana y “fiesta de guardar”. Yo me pongo en aquellos de mis mayores que se tienen que desplazar al centro de salud más próximo a su aldea en el “ullero” tren de las minas en León y que tras ese viaje tempranero te devuelven a casa por la vía de apremio y con un “vuelva usted mañana” que inmortalizó Mariano José de Larra. ¿Y ahora qué y para cuándo?n
