Lo que hemos olvidado desde la Transición
Los españoles somos mayoritariamente pesimistas sobre el futuro económico de nuestro país, a pesar de que seamos mayoritariamente optimistas sobre nuestra situación económica personal. A este: “A mí no me va mal, pero el país se hunde”, los expertos le llaman la paradoja del bienestar, y quiero conectarla con otro hecho, la elevada crispación política; todo ello debido a que hemos olvidado dos lecciones que aprendimos, a la fuerza y con esfuerzo, durante la transición de la dictadura a la actual democracia, que sigue siendo el hecho histórico más positivo de los últimos 200 años de nuestro país, el único que permitió dar un vuelco definitivo hacia un país democrático, con un Estado del bienestar. Aunque, hoy, ambas cosas sean manifiestamente mejorables.
Que solo un 13% de españoles crea que las cosas estarán mejor para la próxima generación (Edelman Trust Barometer. 2026) debería encender una gran alarma en todos nuestros responsables públicos. Sobre todo, cuando venimos de dos generaciones que, de forma sucesiva, han vivido un país mucho mejor que el de sus mayores, en bienestar objetivo y en oportunidades. Daré unos datos con la pretensión de matar el relato de que “nunca hemos estado peor que ahora”, que algunos extremistas enarbolan para justificar su nostalgia por un pasado oscuro y dictatorial que hicimos muy bien en dejar atrás, muy atrás.
Desde 1975, como referencia, nuestra economía es cuatro veces más grande (en PIB ajustado), trabajan más........
