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Venezuela: El ''protectorado perfecto'' del siglo XXI

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25.05.2026

Donald Trump mira el mapa como los viejos conquistadores miraban el océano: con hambre. Venezuela aparece ante sus ojos como un inmenso pozo de petróleo rodeado de gente prescindible. Ya ni siquiera le requiere disimular demasiado. Ahora se habla de anexiones con la misma frivolidad con la que se comenta un partido de fútbol o una inversión inmobiliaria.

Convertir a Venezuela en el estado número cincuenta y uno de Estados Unidos ha dejado de ser una metáfora vergonzante para convertirse en una fantasía como la que Donald Trump pronunció hace tan solo unas horas ante las cámaras y micrófonos de todo el mundo.

Pero las invasiones modernas ya no siempre llegan acompañadas de marines desembarcando en las playas. Ahora, a veces llegan con tecnócratas, sanciones, deuda, privatizaciones y pactos silenciosos firmados en habitaciones donde nunca entra el pueblo.

El imperialismo aprendió hace algún tiempo que puede resultar mucho más rentable administrar países que destruirlos devastadoramente. El amo moderno no necesita ocupar cada calle; le basta con controlar el petróleo, las finanzas, los puertos y las decisiones estratégicas.

Justamente por eso, han dejado que Venezuela se convierta en una suerte de laboratorio experimental. Y no en uno cualquiera, sino en el gran laboratorio latinoamericano del siglo XXI.

EL IMPERIO YA NO ESCONDE SUS DIENTES

Durante décadas estuvieron diciéndonos que el colonialismo había muerto. Que las banderas extranjeras ya no gobernaban territorios ajenos. Que el mundo había entrado en la era de la soberanía y las democracias modernas. Era mentira. Una mentira podrida.

Lo que sí desapareció fueron los viejos uniformes coloniales. Pero los mecanismos que regían el fenómeno colonial han continuado intactos. El capitalismo global requiere de abundantes materias primas, rutas energéticas y mercados subordinados. Y cuando un territorio como Venezuela posee una de las mayores reservas petroleras del planeta, deja de ser un país para convertirse en botín económico y geopolítico.

Es en momentos como los que estamos viviendo, cuando aparecen las grandes y medianas potencias capitalistas hablando de "estabilidad", "transición democrática" o "seguridad hemisférica". Palabras y frases elegantes para nombrar una viejísima obsesión: controlar la riqueza ajena.

AMÉRICA LATINA: ¿REFORMA O REVOLUCIÓN?

Hoy, más que nunca antes, conviene no engañarse y tratar de observar las interrogantes y dilemas que de manera acuciante nos están planteando las nuevas realidades. El "problema venezolano" nunca consistió en Maduro, ni tampoco en los hipotéticos efectos concienciadores que el llamado "Socialismo del siglo........

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