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Agenda (1)

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01.08.2026

El terremoto del 24 de junio en Venezuela no solo dejó una secuela de víctimas fatales, damnificados y destrucción, también puso de manifiesto las falencias del Estado venezolano y la incapacidad del gobierno y la destrucción de otras de sus instituciones que hoy serían muy útiles para enfrentar la crisis que sobreviene a la tragedia. Pero, también mostró una vez más la solidaridad internacional y la capacidad de los ciudadanos y la sociedad civil venezolana, para afrontar los problemas del país.

El ciudadano a través de sus organizaciones de la sociedad civil, es un actor social y político, innegable y siempre presente en Venezuela, pero especialmente desde 1999, cuando se manifestó con su participación en la elección de la Asamblea Constituyente −primera elección amañada con el infausto “Kino” del régimen de Chávez Frías, recién instaurado−; y demostró su eficacia y solidaridad ante el deslave en Vargas, el mismo estado que sufrió las peores consecuencias del mencionado terremoto. Ante esa tragedia demostró, nuevamente, su solidaridad, su eficacia y algo sobre lo que cada vez hay menos dudas: Simples ciudadanos y organizaciones no gubernamentales de diversa índole, nacionales e internacionales, son más eficientes y útiles que el Estado y el gobierno para enfrentar los graves problemas del país. La anterior es, lo sé, una afirmación gruesa y a la vez grave, sobre la que hay que reflexionar a fondo.

La sociedad civil venezolana está, posiblemente, lejos aún de tener una formulación más orgánica que la haga más efectiva; se requiere para ello desarrollar una «agenda», que es lo que me propongo examinar y proponer........

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