Petro y su Casandra
Como en las grandes tragedias griegas, Gustavo Petro termina su gobierno encontrando a su propia Casandra: una mujer que conoció los horrores del palacio y a la que ahora intenta desacreditar para que nadie crea lo que denuncia.
Cuenta Esquilo en la Orestíada, su primera tragedia, que Apolo concedió a Casandra el don de conocer la verdad sobre el futuro. Cuando ella rechazó sus pretensiones, el dios la condenó a un destino aún más cruel: conservar la vocación, pero perder para siempre la
credibilidad. Veinticinco siglos después, en Colombia, la escena resulta inquietantemente familiar.
Como directora del Dapre, Angie Rodríguez se movió en las entrañas mismas del poder. Denunció corrupción, presiones indebidas y hasta un supuesto intento de envenenamiento.
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La reacción fue inmediata. En lugar de responder por el fondo de las denuncias, Petro optó por exhibir públicamente una situación de salud mental, exactamente........
