La Era de los Telepredicadores
La Era de los Telepredicadores
El observador impertinente
Una de las fantásticas piezas, y no la menor de ellas, del rompecabezas maldito en que ha convertido el Gobierno de Sánchez al Gobierno de España como su particular juguete, es la progresiva e imparable colonización de los medios de comunicación y muy particularmente de la Televisión Española, que debería ser la de todos. Que las televisiones públicas son siempre objeto del deseo del partido que gobierna es una obviedad, y tratan así de imponer siempre un sesgo favorable amparados en que, si son el Gobierno, su posición es la de la mayoría social que lo sustenta.
Pero lo de TVE ha roto todas las barreras y fronteras siquiera de la apariencia de pluralidad (no digo ya de aproximación a la objetividad). Cierto que ya antes, ha habido episodios de inclinar la balanza, pero al menos se trataba de disimular y solo se influía, si acaso y no demasiado, en los espacios informativos. Pero el sanchismo ha encontrado la fórmula mágica, tanto en cuanto al formato como en cuanto a la excusa. Así, con el peregrino argumento de que hay que equilibrar desde los poderes públicos el peso y favor abrumadoramente "derechoso" de los medios privados (¿quién se acuerda ya del papel que siempre jugaron en democracia el periódico y la radio más poderosas de este país: "El País" y la SER?), eso nos habilita para........
