Insultos y halagos. Proyectiles emocionales disfrazados de palabras
Nombre de usuario o dirección de correo
Hay mucha gente que dice que las palabras son instrumentos de comunicación cuya función es transmitir mensajes. Como si fueran inocentes palomas mensajeras con un papelito en el pico. Nada más lejos. Lo que hoy quiero contaros es que, en realidad, las palabras son, en cierta forma, proyectiles que afectan, para bien o para mal, a nuestra salud mental. De ahí que tengamos que cuidar las palabras que usamos. Frente a lo que dice el refrán, cuando una palabra impacta en nuestro estado de ánimo, no hay viento lo suficientemente potente como para llevársela.
Esto que os digo se aplica, de un modo u otro, a todas las palabras, pero hoy hablaremos solo de las más obvias, los insultos y los halagos. Comenzando por los primeros, os diré que, cuando somos el blanco de improperios, el impacto en nuestro cerebro es similar al de una agresión física. Y es que, a través de técnicas de neuroimagen, se ha comprobado que cuando te insultan se iluminan las mismas áreas del cerebro que cuando te abofetean. Además, activan la amígdala (centro del miedo y la........
