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Bolivia ante la Declaración de Delhi: El imperativo de un Stack de IA Soberano

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08.04.2026

La reciente Cumbre de Impacto de la IA 2026 en Nueva Delhi no ha sido solo un evento diplomático; ha sido el punto de partida de un nuevo orden mundial tecnológico. Con la firma de la Declaración de Delhi, 89 naciones han establecido que la Inteligencia Artificial (IA) ya no puede ser un lujo de Silicon Valley, sino una infraestructura pública esencial, el mensaje para el sur global es claro: o construimos nuestra propia soberanía digital o seremos meros consumidores de algoritmos foráneos que pueden hasta atentar contra la seguridad nacional.

El fin de la ingenuidad tecnológica

Durante años, Bolivia ha visto la tecnología como un producto importado. Sin embargo, la Declaración de Delhi introduce un concepto revolucionario: el «AI Stack» nacional. Esto implica que el Estado debe garantizar no solo la conectividad, sino las cinco capas que definen el poder hoy: aplicaciones sociales, modelos soberanos, capacidad de cómputo, infraestructura de datos y energía sustentable.

Implementar un marco regulatorio en Bolivia no debe entenderse como un ejercicio de burocracia, sino como una defensa de derechos. Un marco legal robusto, alineado con los principios de «confianza y seguridad» de la Cumbre de India, es lo único que nos protegerá de riesgos emergentes como la desinformación masiva o los sesgos algorítmicos que ignoran nuestra realidad plurinacional.

De la Declaración a la Acción: El «B-Stack»

La propuesta de un Bolivia AI Stack (B-Stack) es el camino para democratizar la era de la inteligencia. ¿Qué significa esto para el ciudadano de a pie? Significa una IA que hable quechua y aymara para asistir a un médico en el área rural; significa algoritmos de transparencia que auditen en tiempo real cada centavo del gasto público; y significa usar nuestro litio no solo para exportar baterías, sino para alimentar centros de datos que procesen la inteligencia del futuro desde El Alto o Potosí.

El desafío es también político. Mientras el vicepresidente Lara traía de India una hoja de ruta para la soberanía tecnológica, el país enfrenta tensiones internas que amenazan con distraernos de lo estratégico. La IA no espera a que nuestras crisis institucionales se resuelvan. La creación de una agencia con poder de decisión técnica, como una AGETIC repotenciada, es urgente para ejecutar un AI Stack Boliviano.

 Conclusión: Un pacto por el futuro

Bolivia tiene una oportunidad de oro. Nuestra geografía nos permite enfriar supercomputadoras con aire de montaña, y nuestros recursos naturales nos dan la energía para moverlas. Pero sin un marco regulatorio que proteja la soberanía de datos y fomente el cómputo como un bien público, seguiremos enviando nuestra materia prima al exterior para que nos devuelvan inteligencia procesada a precios que no podemos pagar.

La Declaración de Delhi es un llamado a la insurgencia tecnológica del Sur Global. Es hora de que Bolivia deje de ser un espectador y se convierta en el arquitecto de su propio destino digital. La inteligencia artificial debe estar al servicio de todos los Bolivianos, es tarea del gobierno poder las reglas del juego para democratizarla.

René Churquina es experto en procesos de Innovación, Lund University Suecia


© La Razón