Noticias de interés
Todos los días se dan noticias aquí y allá, de muchas no nos enteramos no por que no tengan importancia, sino porque a los medios no les son de interés. Hoy quiero compartirles dos, que quizás para algunos de quienes leen mis columnas no les llame la atención, para otros no sean más que datos curiosos y, para algunos, será la muestra indiscutible de los pasos, aunque dispersos y no suficientes que la humanidad da para solventar esta crisis climática.
La municipalidad de Ámsterdam (Reino de los Países Bajos), con alrededor de un millón de habitantes, ha prohibido la publicidad de productos cárnicos. Solo les será posible en los sitios de expendio. Es “la primera capital del mundo en desarrollar esta normativa”. Como parte de su agenda verde, que supone lograr una dieta de sus habitantes del 50 % vegetal para el 2050. Esta medida está sustentada entre otras razones porque, según estudios, los alimentos de origen animal en su producción aportan el doble de gases efecto invernadero que los alimentos vegetales. Debemos resaltar que más de la mitad (60 %) de mamíferos del mundo, en términos de peso, son mercancía de la industria agroganadera.
Gante, Bélgica, reconocida como ciudad universitaria, con ochenta mil estudiantes aproximadamente y con una intensa actividad cultural, es una ciudad un poco más pequeña que Armenia en el Quindío. Con el respaldo de la administración municipal (ayuntamiento), una iniciativa ciudadana que comenzó en el 2017, está convirtiendo aceras y fachadas en espacios verdes, para contrarrestar los intensos calores de verano, reducir la contaminación y embellecer las edificaciones.
“La idea consiste en retirar los adoquines más cercanos a la fachada y plantar vegetación local, como aromáticas, arbustos o enredaderas”. Hasta ahora llevan al menos cinco mil nuevos “jardines de fachadas plantados” y para esto cuentan con su “Brigada de Jardines de Fachada”.
El cemento y la pavimentación ha ido “impermeabilizando” las ciudades. Esto conlleva a que las mismas se vuelvan más vulnerables a las inundaciones, pierdan espacios verdes y diversidad biológica, con áreas cada vez más reducidas para los árboles, menos posibilidades para los polinizadores y demás fauna silvestre principalmente las aves, sin olvidar el aumento de la sensación térmica, creando las “islas de calor urbana”.
Iniciativas como la de Gante se replican en ciudades del mundo, Roterdam, Ámsterdam, Portland, Lovaina, Melbourne, París, Medellín, Londres, agregando ciudades como Nueva York, Sídney, Singapur, Antibes, que llevan a cabo planes extensos de renaturalización urbana.
Lo he venido reiterando, iniciativas ciudadanas, muchas de estas por ahora en pequeña escala y dispersas por todo el planeta, nacen cada vez con más frecuencia en búsqueda de una vida placentera en armonía con la naturaleza. No podemos esperar que cambie el orden mundial para dar iniciativa a la protección de la vida y a la sostenibilidad en nuestros propios entornos.
Falta mucho por hacer individual y colectivamente, presionando a la vez a los gobiernos locales y nacionales, para lograr el bienestar verdadero.
