Preguntas a la intemperie
¿Qué pensaría usted si, por una calle de nuestro país, viera caminar a una mujer esposada detrás de un hombre con un látigo amenazante? O —y esto es lo real— si la observara andar, nunca sola, siempre acompañada por un hombre, oculta bajo un manto que la cubre por completo, que la invisibiliza y la deja sin rostro y sin identidad.
¿Opinaría usted que, en nombre del respeto a la libertad de elección, habría que permitir el uso del burka y del niqab en lugares públicos?
Y en este supuesto de libertad individual, planteo dos cuestiones más: ¿la mujer «tapada» podría desprenderse de sus prendas cobertoras sin que ello le acarrease consecuencias insoportables? ¿Podría ser verdaderamente libre para decidir, a pesar de la intensa presión social y familiar que sufre para ocultar rostro y cuerpo?
Así las cosas, y ahora en nombre del respeto a la libertad religiosa, ¿admitiría usted esa visión fantasmagórica en un espacio público, a modo de santa compaña, aun a sabiendas de que........
