El Marco Macroeconómico Multianual 2027–2030: la oportunidad desaprovechada
El Marco Macroeconómico Multianual (MMM) aprobado esta semana por el Consejo de Ministros debería haber sido el documento más importante en materia de política fiscal del inicio del gobierno de Keiko Fujimori. No solo porque define los lineamientos con los que se elaborará el Presupuesto 2027, sino porque constituye la primera gran oportunidad para que el nuevo gobierno, a través del Ministerio de Economía y Finanzas, marque un quiebre respecto a la trayectoria fiscal de los últimos once años, caracterizada por déficits persistentes, incremento de la deuda pública neta, rigidez creciente del gasto corriente y una inversión pública que ha perdido espacio frente a obligaciones corrientes permanentes.
El MMM es, por diseño, el instrumento que permite ordenar las prioridades del Estado, establecer metas claras y, sobre todo, fijar el marco dentro del cual se pueden implementar reformas estructurales que reduzcan el gasto, generen ahorros y preparen al país para enfrentar los choques que ya están en el horizonte: un Fenómeno El Niño severo, la crisis de seguridad ciudadana y la presión de un Congreso hostil que ha demostrado su capacidad para aprobar medidas con impacto fiscal adverso.
Sin embargo, el MMM 2027–2030 no parece haber asumido plenamente ese rol. Aunque reconoce con claridad el deterioro progresivo de las finanzas públicas y la magnitud de las presiones acumuladas, opta por postergar las reformas estructurales y delegarlas a cuatro comisiones que recién en los próximos meses deberán formular propuestas.
En lugar de aprovechar el momento político —el inicio de un gobierno con legitimidad electoral y con facultades delegadas solicitadas al Congreso— el documento se refugia en un diagnóstico exhaustivo pero en una acción diferida, que corre el riesgo de diluirse en el tiempo y perder viabilidad política. El resultado es un MMM que describe con precisión los problemas, pero que no los enfrenta con la urgencia que demandan las circunstancias.
Aumento del Gasto Corriente
El primer elemento que llama la atención es que el MMM reconoce que entre 2021 y 2025 se aprobaron 248 medidas legislativas con impacto fiscal adverso, de las cuales 199 se concentraron en gasto permanente de planillas y pensiones, cuyo costo podría alcanzar S/ 50 mil millones en 2027 si no se adoptan acciones correctivas. “Esta acumulación de compromisos rígidos presionó directamente la formulación del presupuesto 2026, que incorporó una importante expansión del gasto corriente en desmedro de la inversión pública” . El MMM admite que la participación de la inversión dentro del presupuesto no financiero se redujo de 28,5% en 2023 a 22,3% en 2026, mientras que el gasto corriente aumentó de 68,7% a 74,3%. Es decir, el Estado peruano está gastando cada vez más en obligaciones corrientes permanentes y cada vez menos en infraestructura, servicios esenciales y proyectos que podrían elevar la productividad (ver Gráfico 1).
Este diagnóstico debería haber sido el punto de partida para una reforma fiscal profunda. Sin embargo, el MMM no incorpora ninguna medida concreta para reducir el gasto corriente ni para revertir la tendencia de rigidez presupuestaria. Por el contrario, proyecta aumentos en el gasto no financiero y en el gasto corriente para 2026 y 2027, confiando en que el crecimiento económico y los altos precios de los commodities permitirán sostener la reducción del déficit fiscal requerido por la regla fiscal. El documento señala que “el déficit fiscal debe alcanzar 1,8% del PBI en 2026, inferior al registrado en 2025 (2,2% del PBI)” gracias a un crecimiento de los ingresos fiscales de 9,3% real, favorecido por los elevados precios de las materias primas . Pero esta mejora no proviene de una consolidación fiscal real, sino de factores externos transitorios que podrían revertirse en cualquier momento.
Reducción del Déficit Fiscal
El MMM proyecta que el déficit fiscal se reducirá a 1,4% del PBI en 2027 y a 1,0% entre 2028 y 2030, pero como ha sido la norma en los últimos años, esta trayectoria descansa en supuestos optimistas sobre el crecimiento económico, los precios de exportación y la capacidad del Estado para contener el gasto corriente sin medidas concretas. El documento reconoce que “la principal tensión del escenario fiscal no se concentra en la meta de déficit, sino en la capacidad de las reglas de gasto para contener una estructura presupuestaria cada vez más rígida” . En otras palabras, el MMM admite que el gasto corriente ya supera los límites de las reglas fiscales y que la rigidez acumulada hace difícil cualquier ajuste inmediato. Pero en lugar de proponer medidas para reducir esa rigidez, se limita a señalar que será necesario “revisar la consistencia operativa de los parámetros de las reglas de gasto” y que se evaluará la posibilidad de adoptar acciones constitucionales para........
