Atacar al Gobierno sin propuestas: el programa de las derechas
Es la misma historia de siempre. Desde que tengo uso de razón y me intereso por la política —cuando era un chaval de apenas diez años—, nunca he visto nada atractivo en el espacio de las derechas.
En realidad, siempre ha sido el mismo bloque, aunque hoy aparezca desgajado en varias siglas que comparten posicionamientos prácticamente idénticos. Su estrategia actual no se basa en construir, sino en destruir: derribar al Gobierno legítimo sin ofrecer una sola propuesta alternativa para el país.
Escribo estas líneas porque me gusta, porque me apasiona la política y porque lo hago convencido. No lo hago porque me lo mande nadie; no me lo ha mandado nadie ni ahora ni nunca, y jamás me lo mandará nadie, me lo diga quien me lo diga y se llame como se llame. Pongan ustedes los nombres que quieran: a mí no me manda nadie porque solo me debo a mis principios, a mis ideas y a aquello que estoy plenamente convencido de que sirve para mejorar la vida de la gente. Mi compromiso político se basa en aportar, en participar, en dar ideas, en ayudar a elaborar programas o, al menos, aportar iniciativas a los mismos. Mi manera de estar en política es haciendo, moviéndome e implicándome en la medida de mis posibilidades.
La política debe ser algo activo, algo vivo; nunca algo pasivo que dejemos que los demás hagan por nosotros. Como muy bien dijo Antonio Machado: si no haces política, otros la harán por ti y, seguramente, contra ti. Y eso es algo que ya estamos viendo todos los días con la estrategia del Partido Popular y de Vox. Tengo grabado a fuego que quien milita en un partido debe intentar, con sus armas y su forma de vivir, explicar el porqué y el "para qué" de las cosas. Ese "para qué" es la finalidad de la buena política, esa que solo se demuestra cuando revierte en beneficios para el conjunto de la sociedad y no para el disfrute de unos pocos. Esa es la línea divisoria fundamental entre la izquierda y las derechas.
Por eso duele ver cómo, antes de poner el foco en la frontera, el ariete político de este espectro conservador fueron los........
