Griterío en la plaza
Letrero. Dice mi amigo ataundarra que deje de utilizar el término de juntaletras porque, al parecer, en su entorno, tiene un matiz despectivo, o cuando menos, un sentido de baja autoestima al subestimar la labor, siempre según este amigo, de la labor divulgadora que realizo con estas filípicas dominicales y que, según él, debiera cambiar el término juntaletras por el de letrero. Mucho más apropiado, siempre, y por mucho que me suene raro, según él.
Por otra parte, me comentan que un gobierno autonómico se ha dirigido a los responsables de la Diputación Foral de Gipuzkoa, mostrando su interés por conocer mejor las ayudas a los servicios ecosistémicos que prestan los baserritarras a la sociedad pero, lo verdaderamente alucinante, es que dicho gobierno se ha enterado de dichas ayudas ecosistémicas al haber leído mi artículo La máquina oruga en el que hacía mención de ellas.
Como comprenderán, entre unos y otros, han subido unos cuantos escalones mi autoestima, me tienen henchido de orgullo y como consecuencia, este verano deberé utilizar camisas un par de tallas más grandes para no ir marcando michelín. Lo injusta que es la vida, toda la vida haciendo dieta y ahora que me mantengo, llegan éstos y me inflan hasta la XL.
Inflados de orgullo, mejor dicho, subiditos de tono andan algunos grupos conservacionistas austríacos que han decidido denunciar a un ganadero de la región de Carintia que, harto de ataques por lobo y de la poca eficacia de las medidas hasta entonces aplicadas (cercados electrificados y rediles nocturnos, perros protectores, localizadores con GPS, etc.) ,........
