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El grillete. Un perímetro de dignidad

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18.06.2026

“Los deberes de la verdad son más difíciles que los de la mentira”. Molière

Hay objetos que pesan más por lo que simbolizan que por lo que realmente son. Un grillete electrónico en el pie de un inocente, es uno de ellos. A primera vista parece apenas una pieza de tecnología adherida al tobillo de una persona. Un dispositivo silencioso, frío, diseñado para monitorear movimientos y registrar ubicaciones. Algo aparentemente neutro. Pero detrás de él, al decir de Perkins Rocha, “hay 125 días de aislamiento [8/02/2026] y 535 días [y noches] de sombras, soledad e injusticia”

Pero cuando ese dispositivo es colocado en la humanidad de un hombre por la única “falta” de defender principios democráticos, DDHH, la justicia y libertades públicas, deja de ser una herramienta administrativa para convertirse en un indignante custodio. Esta es la tragedia no sólo de Perkins Rocha. Es el drama y la pesadilla de toda una país—como él denuncia—un país que sigue preso, una república asaltada.

Vivir bajo apariencia o anhelo de liberación, es un peso en el alma y un reto a la vez. Rocha sigue teniendo un metal en sus pies, pero cada vez que lo mira se hace las preguntas esenciales: Para qué queremos ser libres? Para tropezar con la misma piedra? Para inaugurar, por fin, un verdadero destino, libre, justo democrático? Queremos realmente ser libres o nos da miedo serlo? Entonces, estamos preparados para serlo ya?

Mientras te hagas esas preguntas solo te puedo decir, lo que alguna vez repitió Roosevelt frente al miedo y la adversidad: “A lo único que debemos tener miedo es tal miedo mismo”. Tú has derrotado al miedo, por lo que aún con ese grillete, elevando tu voz sin temor, has conseguido la mejor de la libertades: la libertad de conciencia, que es la paz interior.

Por eso escribo estas líneas. Las escribo como ciudadano, como padre, como hijo, esposo y como amigo. Escribo como testigo de una época en la que la justicia y la verdad portan grillete, pero en momentos que ejemplos como el tuyo, liberarán nuestros propios miedos.

Crónica de una condena sin sentencia. El hombre y el metal

He visto ese grillete. No sólo en el pie de Perkins, sino en el de muchos venezolanos libres de toda acusación. No es justo que carguen con un dispositivo hostil e inmerecido, con la misma coerción que [lo] lleva un delincuente común. Pero inevitablemente he tenido que fijarme en el hombre-víctima. No sólo es un venezolano digno y decente. Es un amigo de cuya integridad puedo dar fe por haber compartido nuestra adolescencia en la casa que nos dio a conocer la multiforme sabiduría de Dios [Ut Innotescat Multiformis Sapientia Dei], lema de nuestra alma mater, la UCAB.

Hace más de cuatro décadas conocí aquel muchacho con afro y cabello abundante, movimiento simple al caminar e inmensa sencillez. Compartimos sueños de justicia, igualdad y libertad en nuestra escuela de Derecho de la UCAB. Perkins siempre fue un hombre suave de temperamento y buen tono al debatir o conversar. Me invade la tristeza pero el orgullo a la vez, como siendo víctima de horrendos abusos, conserva sus movimientos y su expresión, mesurada y sin rencor. Como acompaña sus silencios con esa mirada reflexiva, que se pregunta si estamos preparados para ser libres[?]. No por dudarlo sino por anhelarlo y comprometernos, sensiblemente. Los deberes de la verdad…

Ese grillete, que jamás debió portarlo, ese injusto custodio que invade su intimidad, hoy he comprendido que su........

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