Las tres especulaciones de Pedro Sánchez con la vivienda
Ahora que me ha dado por estudiar Humanidades, descubro el valor esencial de la semántica en toda la tradición retórica. Si diéramos por bueno que Retórica es lo que se produce en el discurso político nacional -cosa bien dudosa al estar alejado de la verdad y plagado de manipulación- merecería la pena detenerse en el término 'especulación', palabra que llena la boca del gobierno y del nuevo Frente Popular.
Pues bien, en una primera aproximación, 'especular' es comprar un bien con la esperanza de poderlo vender al poco tiempo con una ganancia sustancial. Obviamente, la condición necesaria es la escasez de oferta o la abundancia de demanda. Pero esa condición no la crea el que especula, se siente. Y ese es el 'quid' de la cuestión. Por simplificarlos al extremo, o se hacen más casas o se limitan las regularizaciones, pero soplar o sorber como que no. Mientras, los de menos rentas solo pueden alquilar ya habitaciones a un precio desproporcionadamente superior al de un hogar. Gracias Pedro.
Vamos ahora con la siguiente acepción, esa que es definida por la Real Academia como 'suposición o teoría que no está suficientemente fundamentada'. Bingo. Aquí se dispara a diestro y siniestro y luego se mira si los muertos son nuestros o no. Que es lo que ha sabido leer bien, con todo lo que tiene, la gente de Junts. No estamos ante una pléyade de arribistas que hay que eliminar sino ante una canalización del ahorro privado a generación de rentas recurrentes que hay que proteger. Porque el gran parque de alquiler español es de particulares, siendo los fondos (de profesores de Ontario, de funcionarios de California…, no lo olvidemos) apenas un 1% del mercado. Hacer demagogia de este tipo, sí es 'especular'.
Y de este modo llegamos al tercero de nuestros significados -qué rica es nuestra lengua- jugando, eso sí, con los acentos. 'Espéculo' es palabra que sonará a chino a los huérfanos, que no hijos, de las últimas leyes educativas. Hace referencia a un instrumento que ayuda a dilatar una parte del cuerpo humano para facilitar su exploración. Pues bien, esto es, precisamente, lo que le acaba de suceder a los inquilinos de la Moncloa con este tema de la vivienda. De tanta demagogia y tergiversación, se le han terminado de abrir las costuras y podemos ver la madera de las que están........
