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El «Prestige» no fue el final: la flota fantasma y el riesgo de otro desastre

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15.03.2026

Fuerzas armadas de Bélgica interceptan y abordan el petrolero «Ethera», vinculado a la flota fantasma rusa, el pasado 1 de marzo. / Jorn Urbain/EFE

El 13 de noviembre de 2002, el petrolero «Prestige» comenzó a escorar frente a la Costa da Morte. No fue una sorpresa. Era un buque viejo, monocasco, con bandera de conveniencia y propiedad opaca, cargado con 77.000 toneladas de fuel pesado. Sus gemelos habían sido retirados tras inspecciones que advertían de un fallo estructural inminente. El «Prestige» se partió exactamente donde se había predicho.

Tras varios días de deriva y rechazos por España, Francia y Portugal, el buque se hundió el 19 de noviembre a casi 4.000 metros de profundidad. El hundimiento no cerró la crisis: la prolongó. Más de 63.000 toneladas de fuel acabaron en el mar, contaminando más de 2.000 kilómetros de costa desde Portugal hasta Francia. Fue el mayor desastre ecológico marítimo de la historia de España.

Las consecuencias no se limitaron a las playas ennegrecidas que aún permanecen en la memoria colectiva. El vertido alteró los ecosistemas durante años. Algunas especies bentónicas desaparecieron temporalmente de la Costa da Morte. Las aves marinas cambiaron sus hábitos alimentarios durante casi una década. Estudios científicos........

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