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Nunca esperé que fuera mago

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El principio de separación de poderes, defendido por Montesquieu, ha sido desdibujado de manera sistemática. La narrativa oficial parece empeñada en presentar a las cortes, al Congreso, al banco de la república y a los órganos de control como estorbos al mandato popular, cuando en realidad son trancas institucionales contra el abuso del poder. Según la lógica de Hans Kelsen, el control constitucional no es una incomodidad burocrática: es la garantía mínima para que ningún gobernante, por popular que sea, se crea por encima de la Constitución. 

Considero que el proyecto político ha fallado en la ejecución real de la justicia social. En ese sentido, la realidad es incómoda: la intervención estatal no se ha traducido, para las mayorías, en una mejora tangible de derechos fundamentales como la salud, el trabajo digno, la seguridad humana o el acceso efectivo a oportunidades. 

Lo que debía ser........

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