¿De verdad esperaban algo diferente de Jerí?
Cuando Jerí fue elegido presidente de la Mesa Directiva, sabíamos que no era por méritos propios. Era manipulable. Cuando asumió, por sucesión, la presidencia, lo hizo en medio de graves cuestionamientos: acusaciones de violación sexual, tráfico de influencias y un comportamiento público más propio de un adolescente que de un aspirante a la máxima magistratura. Sin embargo, bastó que se remangara la camisa y visitara un par de penales para que, de pronto, se convirtiera en esperanza, en alguien de quien se hablaba en todo........
