La IA y nuestra última oportunidad
La carrera por anticipar el advenimiento de la superinteligencia artificial avanza a una velocidad que parece priorizar la ambición comercial sobre la seguridad planetaria.
El desarrollo de sistemas autónomos capaces de realizar ciberataques generalizados, modificar su propio código o acceder a recursos financieros reales supera cada vez más la capacidad humana de supervisión.
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Estas preocupaciones adquieren mayor autoridad cuando las expresan quienes han trabajado directamente en algunos de los laboratorios que desarrollan los modelos más avanzados.
El eventual riesgo se convierte entonces en la señal de alarma que parte del interior mismo de la industria de la IA. No debemos ser indiferentes. La realidad avisa.
Jacob Coxon es un destacado investigador e ingeniero francobritánico especializado en inteligencia artificial de frontera. Cuenta con formación en matemáticas por la Universidad de Cambridge. Antes de incorporarse a Anthropic en mayo de 2026, trabajó en OpenAI, donde participó en el desarrollo de GPT-4.
Esta semana Coxon presentó su renuncia en Anthropic y publicó una serie de mensajes sobre los riesgos de la IA en la red social X; además, concedió entrevistas a medios como The Wall Street Journal, Axios, Wired y Fox News.
Coxon sostuvo que, dentro de los propios laboratorios que desarrollan sistemas de superinteligencia artificial, existe la convicción de que la IA podría representar un riesgo real para la supervivencia humana antes de que termine la década.
También acusó a OpenAI y Anthropic de no actuar con la responsabilidad necesaria. A su juicio, ambas empresas estarían participando en una carrera acelerada hacia una superinteligencia capaz de automejorarse, una dinámica que describió como una apuesta directa con la vida de las personas.
Según Coxon, el problema central es que se están creando sistemas altamente inteligentes sin contar aún con métodos probados para controlar su comportamiento, verificar sus objetivos o comprender con precisión sus procesos internos.
Advirtió, además, que los modelos avanzados podrían alcanzar niveles de autonomía suficientes para ejecutar ciberataques a gran escala, acceder a recursos del mundo real y eludir la supervisión humana.
Por ello, calificó el momento actual como crítico para la humanidad (crunch time for humanity) y defendió la necesidad de una coordinación internacional. Incluso propuso pausar temporalmente el aumento de capacidades de los modelos hasta garantizar........
