menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

María, María

46 0
13.03.2026

Tengo un viejo amigo viejo. Cada vez que nos encontramos, en la calle o en el agro, nos ponemos a meternos cuentos. Por lo regular son historias reales que nos hemos relatado cientos de veces, pero aún así nos las volvemos a calar, porque a ambos nos interesa constatar cómo vamos mejorando nuestras imágenes del pasado. Así, una discusión en una 68 podemos transformarla en una tumultuaria “piñacera” donde nuestros adversarios quedaron “conclusos” para el cuerpo de guardia del Calixto.

También rememoramos antiguos amores. ¡Cómo éramos de gallardos y apuestos! Las muchachas nos pretendían entre todos…Recodamos asambleas, en la Universidad o en los trabajos posteriores, donde levantamos la voz, gritamos nuestra inconformidad con las orientaciones “de arriba” y nos negamos a seguir políticas erradas, a pesar de las nefastas consecuencias que tuvimos que afrontar.

Aunque nos subleva hablar de nuestra precaria actualidad, terminamos cayendo “en el tema”, luego de inventariar los achaques respectivos. Aquí me toca declarar que preferiría que no estuviéramos siempre tan de acuerdo. Sospechamos, con sobradas razones, de la unanimidad —¿una nimiedad?—.

Los dos tenemos a nuestros seres más amados fuera de Cuba, lo que nos produce un agridulce dolor. Sólo saber que no están sometidos en sus lugares de destino a apagones infinitos, carencias de alimentos, agua, gas, medios de transporte y medicina, atenúa la lógica añoranza.

A veces dedicamos la jornada a intentar desentrañar quiénes mienten, quiénes dicen medias verdades y quiénes se saltan a la torera en sus discursos y declaraciones a la prensa los temas que más nos interesan a todos, los unánimemente jodidos, los no tenidos en cuenta por los decisores políticos de ambas orillas.

Casi siempre concluimos en que el estado generalizado de los pobladores de este lado del mar es el hastío. Una señora que escogía en el agro las pocas viandas que se podía permitir, irrumpió una mañana en nuestra........

© OnCuba