Fútbol: ¡viva la diversidad!
Supongo que mañana domingo, queridos y queridas, será un día grande para muchos y muchas de ustedes. Juega la Selección Española de Fútbol masculino la final del Mundial, y no cabe duda de que será un evento seguido por millones de personas en todo el mundo, pero aún más en Argentina y España, equipos finalistas en el torneo. Sé, porque lo tengo cerca, que muchas veces la afición es verdaderamente intensa, y me consta que hay muchas personas en nuestro entorno que lo vivirán de una forma igualmente potente, y que sufrirán o reirán ese día en función de cómo vaya el juego. Si usted está en la nómina de los acérrimos seguidores de ese deporte-espectáculo, vaya por delante que le deseo lo mejor: grandes satisfacciones en el disfrute de ese especial partido y que todas sus aspiraciones sean colmadas…
El espíritu de este artículo es el de, más allá de lo enunciado en su primer párrafo, abogar por la diversidad, que existe y es importante que se visibilice. Y lo hago porque, siendo consciente como digo de la gran preponderancia que tiene el fútbol como espectáculo en nuestra sociedad y del enorme esfuerzo de su industria asociada para continuar en esa línea, quiero expresar que no siempre es así. Hay personas —muchísimas—........
