Abascal y los partidarios de la concordia
El término “fidelismo” ha venido a resumir el ideario político de los habitantes de los reinos americanos que a partir de la crisis de 1808 desearon permanecer fieles al monarca hispano que era visto como el padre común de todas las patrias. En el Perú, a diferencia de la mayoría de los territorios sudamericanos el fidelismo fue, no solo un ideario preeminente sino, sobre todo, un sentimiento generalizado tanto en su vertiente liberal doceañista como en su vertiente conservadora legitimista. Este fidelismo que nació tras la invasión napoleónica a la península y el cautiverio de Fernando VII en Francia se fortaleció frente a las insurrecciones revolucionarias del Alto Perú (1809), de Quito (1809 y de Santiago (1810) que ponía en jaque la hegemonía peruana en Sud América. Gustavo Pons Musso ha notado con acierto que: “Para hacer frente a la revolución, Abascal desarrollo una política de concordia entre españoles y peruanos política a todas luces sagaz y prudente, toda vez que el Perú y América atravesaban un momento delicado frente........
