Descubriendo a Vivaldi
Hay obras que no se escuchan por primera vez, sino que parecen ya conocidas. La música de Vivaldi pertenece a ese territorio en el que el sonido se reconoce antes de comprenderse, como si hablara directamente a la memoria. Un violín que imita la naturaleza, una tormenta que se despliega con precisión, un invierno suspendido en el aire: imágenes que no ilustran la música, sino que la revelan.
Las cuatro estaciones suelen ser la puerta de entrada. Pero no el destino.
Detrás de esa celebridad se abre un territorio vasto y coherente, donde Vivaldi se erige como uno de los grandes maestros del lenguaje musical barroco. Su catálogo conservado comprende alrededor de 826 obras, que incluyen unas cincuenta óperas conocidas, conservadas total o parcialmente, cerca de 90 sonatas, aproximadamente 190 piezas vocales entre cantatas de cámara y música sacra y más de 500 conciertos, género que constituyó el eje de su escritura y en el que contribuyó decisivamente a consolidar el modelo del concierto solista.
Antonio Lucio Vivaldi nació en Venecia en 1678, en una ciudad donde la música constituía uno de los pilares de la vida cultural, estrechamente vinculada a las instituciones religiosas, las celebraciones públicas y a una tradición artística profundamente arraigada.
Ordenado sacerdote en 1703, fue conocido como il prete rosso. Aunque una enfermedad respiratoria crónica condicionó su actividad eclesiástica e impidió el ejercicio regular de la misa, este revés de salud no interrumpió su vocación, sino que la reorientó........
