Disfruten el momento
Miren, el despido de Marx Arriaga no siguió exactamente el guion deseable. Para que la película fuera redondita, el protagonista tendría que haber sido congruente con los principios de la guerra popular prolongada y, a fin de dar un ejemplo para los trabajadores del mundo, uníos, cargado contra los polis que lo escoltaron a la entrada, que hubieran tenido que apelar, en correspondencia, al uso de la fuerza disuasiva. Nada ayuda a una historia como un acto de heroísmo suicida. La vida, sin embargo, no es como el cine, o no siempre, o casi nunca, y tuvimos que conformarnos con el espectáculo menor, pero –y llego a mi punto– no desdeñable, digno de ser disfrutado, de verlo corrido –bye los ciento y no........
