Cuba: el naufragio compartido
Cuba no vive una crisis: vive un estado permanente de excepción económica, polÃtica y moral. Lo extraordinario se volvió rutina -apagones interminables, escasez de alimentos y medicinas, migración masiva, salarios simbólicos- y la pregunta ya no es qué salió mal, sino quiénes sostienen lo que claramente no funciona. La respuesta incómoda es doble: el régimen cubano es el principal responsable del colapso, pero Estados Unidos también ha sido corresponsable al optar, durante décadas, por una polÃtica punitiva que no democratizó la isla y sà endureció la vida cotidiana de los cubanos. En medio, aparecen Rusia y China como âaliadosâ circunstanciales, más interesados en su propio cálculo geopolÃtico que en el bienestar de la sociedad cubana.
El castrismo -en su versión histórica y en su agotada administración actual- se edificó sobre una promesa de justicia social que derivó en un sistema cerrado, incapaz de corregirse. La centralización absoluta asfixió la iniciativa, la represión normalizó el miedo y la propaganda sustituyó al debate. La economÃa planificada, sostenida por subsidios externos en distintas épocas, nunca logró........
