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La presidenta en la Cumbre en Defensa de la Democracia

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La presidenta Claudia Sheinbaum tuvo una participación histórica en la IV Cumbre en Defensa de la Democracia celebrada en Barcelona. Desde su llegada a España, la mandataria fue recibida con entusiasmo por simpatizantes y connacionales, entre música y consignas de “¡presidenta, presidenta!”, en una escena compartida en videos que muestra el cariño de los mexicanos hacia ella.

El foro reunió a líderes progresistas como Pedro Sánchez, Luiz Inácio Lula da Silva, Gustavo Petro, Yamandú Orsi y Gabriel Boric. En ese contexto, la presidenta Claudia Sheinbaum no solo representó a México, sino que llevó el mensaje de que la democracia no puede separarse de la justicia social, la soberanía y la dignidad de los pueblos.

La mandataria pronunció un discurso que fue una lección de historia viva, al invocar a figuras como Miguel Hidalgo y Costilla, José María Morelos y Pavón y Benito Juárez. Trazó una línea continua entre las luchas del pasado y los desafíos del presente. Pero su discurso no se quedó solo con la historia de México. La presidenta enumeró los principios constitucionales que nuestro país ofrece al mundo. la autodeterminación de los pueblos, la no intervención, la solución pacífica de controversias, el rechazo al uso de la fuerza, la cooperación internacional, el respeto a los derechos humanos y la lucha permanente por la paz.

Y es que, en un mundo en el que la guerra sigue presente, estos valores son un aporte mexicano de esperanza. Y lanzó tres propuestas concretas. El destinar el 10% del gasto mundial en armamento a un programa global de reforestación, para "en vez de sembrar guerra, sembrar paz y vida"; una declaración contra la intervención militar en Cuba; y que la próxima cumbre tenga como sede a México, para dialogar sobre una economía centrada en el bienestar.

Tras su participación, la presidenta Claudia Sheinbaum sostuvo un encuentro con la comunidad mexicana en el consulado de Barcelona. Ahí, lejos de los reflectores formales, se le vio cercana, saludando, abrazando y tomándose fotografías con decenas de connacionales que la recibieron con aplausos. Esa escena complementa el mensaje político, porque es una presidenta que no solo habla de pueblo, sino que conecta con él, incluso fuera del territorio nacional.

La participación de la presidenta Claudia Sheinbaum fue mucho más que una intervención exitosa. Fue la confirmación de que México tiene voz propia en el concierto de las naciones progresistas, una voz que no se subordina, que defiende su soberanía y que propone soluciones reales. Al cerrar con la máxima juarista, "con el pueblo todo, sin el pueblo nada", la mandataria dejó claro que su gobierno no es de élites ni de mercados desregulados, sino de justicia social, de distribución de la riqueza y de paz. México participa en las discusiones del mundo, y lo hace con una presidenta que honra su historia y construye futuro. Su participación en la Cumbre, sin duda fue un gran acierto.

Arturo Ávila, Diputado Federal y Vocero del Grupo Parlamentario de Morena de la LXVI Legislatura

arturoavilaanaya@gmail.com / @arturoavila_mx


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