Nieto en su laberinto
Por: Fernando Zambrano Ortiz
El resultado electoral ha configurado una nueva correlación de fuerzas en el Congreso. Fuerza Popular obtuvo la mayor representación y, por tanto, resulta legítimo que aspire a conducir la Mesa Directiva o, cuando menos, a ocupar un lugar central en su conformación. Pretender excluirla por completo no solo desconoce el mandato de las urnas, sino que introduce una tensión innecesaria en el inicio de una etapa política que exige estabilidad.
En ese contexto, la posición de Jorge Nieto parece partir de una lectura sobredimensionada del peso de su agrupación. El Partido del Buen Gobierno puede tener una representación relevante, pero eso no lo convierte automáticamente en árbitro absoluto del Congreso ni le otorga el derecho de condicionar toda negociación a sus propios intereses.
El problema no está en negociar. La política parlamentaria exige acuerdos, concesiones y construcción de mayorías. Pero existe un límite que ninguna negociación puede sobrepasar: el respeto a la voluntad popular. Ese respeto, al igual que la tolerancia política, constituye un principio democrático inquebrantable. Puede haber entendimientos, renuncias parciales y concesiones de uno y otro lado, pero ninguna fórmula legítima puede basarse en........
