La colonización de lo ‘aesthetic’
Hoy en día asistir a muchos conciertos, shows, fiestas o eventos que, en teoría, existen para que la gente se divierta, se ve así: un mar de celulares levantados, cuerpos quietos, miradas fijas en una pantalla. El artista hace lo suyo. La gente observa. El lugar está copado de personas y, sin embargo, falta algo y no es gente —es presencia—. En vez de estar en la experiencia, nos miramos teniéndola.
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El flow es ese estado —descrito por el psicólogo Mihaly Csikszentmihalyi— en que la autoconciencia desaparece y la persona se funde completamente con lo que está haciendo. Es lo que ocurre cuando alguien cierra los ojos y se entrega a la música, cuando el cuerpo se mueve sin pedirle permiso a nadie, cuando en una tribuna la emoción colectiva hace que el ‘yo observador’ se apague y quede solo la acción. El flow requiere una condición indispensable: olvidarse de que uno está........
