Afilar el hacha: el arte de detenerse para crecer
Es difícil en medio del día a día sacar espacios para seguir enriqueciendo nuestra formación personal y profesional. Regalarnos la oportunidad de regresar a las aulas de clase, por ejemplo, es un privilegio y una experiencia enriquecedora que no siempre requiere de periodos largos de tiempo.
Existen muchas plataformas que nos permiten consumir contenido educativo de manera rápida, cómoda y eficiente. Sin embargo, poder caminar por el campus universitario, tomar un café, contagiarse de nuevas ideas y encontrar nuevas formas de hacer las cosas, es algo difícil de transmitir en la virtualidad.
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El intercambio de ideas, posturas y debates frente a un tema también puede ser más enriquecedor en la presencialidad. Además de la apertura para preguntar y profundizar sobre lo aprendido.
Tuve la oportunidad de asistir a un curso del programa de formación........
