Sin campo de batalla
Cultura no es solamente el museo ni la feria artesanal; aunque también. Es sobre todo el software invisible con que un grupo humano piensa, entiende el mundo, cree, se relaciona, simboliza y habla. Casi nadie lo ve funcionar, pero nos seguimos por él.
De pronto internacionalmente reaparece una expresión caprichosa y peligrosa: “batalla cultural”, como herramienta política. Aquí ya hay políticos y potenciales funcionarios diseñando estrategias para ir al frente de esa guerra. Ojo con la trampa semántica: no se habla de la cultura-costumbre ni de la cultura-folclor, sino de la cultura-cosmovisión, la que entraña valores, filosofía de vida, moral social. Entonces el término deja de ser inocente: el Estado escoge........
