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¿Estamos educando niños que no soportan el “no”?

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05.10.2026

Se enfada por todo. No soporta perder. Si algo no le sale a la primera, lo deja. Maestros, orientadores y familias reconocen bien este tipo de escenas: un niño intenta encajar una pieza, no entra, lo prueba de nuevo y, antes de intentarlo una tercera vez, rompe a llorar. Un adulto se acerca, coloca la pieza en su sitio y dice: “Ya está”. El conflicto dura diez segundos. Lo que se pierde en esos diez segundos puede durar bastante más: una oportunidad para probar, equivocarse y volver a intentarlo.

Equivocarse, esperar un turno, perder un juego, escuchar un “no” o recoger los juguetes cuando apetece seguir jugando forma parte de la vida cotidiana de cualquier niño. También lo hacen las rabietas, el enfado y la dificultad para manejar determinadas emociones. Durante los primeros años, estas respuestas no deben interpretarse automáticamente como señales de un problema: la autorregulación todavía está en pleno desarrollo.

Pero es muy importante cómo actuamos los adultos ante esas situaciones. Si intervenimos siempre para evitar el malestar, resolver la dificultad o eliminar cualquier obstáculo, reducimos también las oportunidades que tiene el niño para aprender qué hacer cuando las cosas no salen como esperaba.

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Frustración y autorregulación

La tolerancia a la frustración está relacionada con la capacidad para regular las emociones. La investigación ha encontrado que una baja tolerancia a la frustración durante la infancia se relaciona con determinadas conductas, como una mayor expresión de ira o agresividad. Esto no significa que un niño que se enfada porque no consigue terminar un puzle vaya a tener problemas en el futuro. El desarrollo infantil es mucho más complejo y depende de muchos factores.

Tampoco disponemos de datos que permitan afirmar que los niños de hoy sean menos tolerantes a la........

© The Conversation