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‘NAZA’: las revelaciones israelíes retratan el aislamiento del pueblo palestino

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06.10.2026

Hay una escena impactante en el documental de 2004 de la cineasta marroquí-francesa-israelí Simone Bitton, Wall, que narra la historia de la construcción de la barrera de Cisjordania, una red de muros y vallas de 721 kilómetros que separa gran parte de Cisjordania de Israel.

Una losa de hormigón se va colocando lentamente en su sitio para completar un tramo del muro. Pulgada a pulgada, la comunidad palestina del otro lado se va haciendo cada vez más pequeña.

Y entonces –así, sin más– un mundo que está a un tiro de piedra desaparece.

Como alguien que ha estudiado las restricciones impuestas a los palestinos, a menudo pienso en esta escena como un microcosmos del uso que Israel lleva décadas haciendo de muros, puestos de control y tecnologías de vigilancia para aislar a los palestinos del resto de la sociedad.

En ningún lugar resulta más evidente esta dinámica que en la Franja de Gaza, que Israel cercó durante la década de los noventa y que lleva bloqueado desde 2007, alegando motivos de seguridad y la amenaza de ataques terroristas.

Debido a estas barreras, ha resultado difícil documentar el inmenso sufrimiento de los palestinos de Gaza, más de 70 000 de los cuales han perdido la vida como consecuencia de la guerra entre Israel y Hamás desde 2023. El Gobierno israelí prohíbe en gran medida a los periodistas internacionales entrar de forma independiente en la Franja de Gaza, mientras que a los palestinos de Gaza no se les permite, por lo general, salir de la Franja.

Sin embargo, el estreno de la película NAZA, de los cineastas israelíes Yuval Abraham y Rachel Szor, en el Festival Internacional de Cine de Venecia, ha puesto el foco en la tragedia que se está viviendo en Gaza sin recurrir a imágenes de cadáveres espantosos ni de barrios bombardeados.

La película se compone en gran parte de testimonios anónimos de 24 miembros del ejército y los servicios de inteligencia israelíes. En ellos se aborda la forma en que Israel ha utilizado la inteligencia artificial para atacar a dirigentes de Hamás, a pesar de saber que los ataques también provocarían un gran número de víctimas civiles. El título, NAZA, proviene de un acrónimo de la expresión hebrea “nezek agavi”, o “daños colaterales”, y es el sistema de umbrales del ejército israelí para determinar cuántas víctimas civiles son aceptables en sus ataques militares contra Gaza desde el 7 de octubre de........

© The Conversation