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¿Existe un ‘Viagra femenino’… o estamos haciendo la pregunta equivocada?

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15.04.2026

Durante décadas, los problemas de disfunción sexual se abordaron principalmente como un problema masculino, un interés que alcanzó su punto álgido con la llegada de la Viagra.

Desde entonces, la conversación ha estado marcada por una comparación constante: si los hombres tienen una solución farmacológica eficaz, ¿por qué no existe algo equivalente para las mujeres?

La pregunta parece lógica, pero parte de una premisa discutible: que el deseo sexual funciona del mismo modo en todos los casos y puede abordarse de forma equivalente. Sin embargo, la evidencia muestra que se trata de un fenómeno complejo, con diferencias en cómo se expresa y se regula según la persona y el contexto.

Entonces, ¿existe realmente el Viagra femenino? ¿Y es esa la pregunta más útil?

El problema no es (solo) biológico

En el caso de la disfunción eréctil, los mecanismos vasculares tienen un papel claro. Fármacos como el sildenafilo (Viagra) actúan directamente sobre ese proceso. Pero el deseo sexual no responde a un único mecanismo.

En consulta, es habitual encontrar que su disminución no tiene una causa única, sino que aparece en la intersección de múltiples factores: estrés sostenido, sobrecarga mental y de cuidados, dinámicas de pareja deterioradas, falta de comunicación sexual y expectativas poco realistas sobre cómo “debería” ser el deseo.

De hecho, uno de los motivos más frecuentes de consulta en terapia de pareja no es la ausencia de deseo en sí, sino la discrepancia sobre el mismo: cuando una persona desea más o menos que la otra.

Este desajuste suele generar interpretaciones que agravan el problema y se manifiestan con frases como “Si no tiene deseo, es que ya no le atraigo”, “Debería apetecerme más” o “Algo va........

© The Conversation