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Columna de Jaime Mañalich: Machismo rampante

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23.05.2026

Hace poco leí “El Barón Rampante”, extraordinaria novela de Italo Calvino que relata la historia de un joven, Cosimo, que, a los 12 años, en un acto de rebeldía con su padre, un noble venido a menos en la Liguria, fines del siglo XVIII, decide subirse a un árbol y no baja nunca más. Una historia fascinante sobre guerras, amor, clases sociales, solidaridad y constancia. Lo más interesante es el llamado a mirar la realidad desde cierta distancia, y tratar de entrever que aspectos de la vida no son evidentes sino a la distancia.

Cuando el Presidente José Antonio Kast anunció la salida de sus ministras Mara Sedini y Trinidad Steinert, a apenas 69 días de asumir el cargo, los comentarios de la oposición fueron rápidos y contundentes: habían fracasado, no estaban preparadas, el Gobierno improvisó sus nombramientos. Nadie en ese momento —ni en el oficialismo ni en la oposición— se detuvo a hacer la pregunta incómoda: ¿habrían durado más si hubieran sido hombres? No se trata de una pregunta retórica. Se trata de una pregunta que los datos disponibles hacen pertinente.

Mara Sedini cometió errores; eso es innegable; pero en un entorno que ningún hombre habría enfrentado. Sus traspiés comunicacionales fueron reales, documentados y, en algunos casos, políticamente costosos. Pero lo que también es real y documentado es que ninguno de sus colegas varones del gabinete fue sometido al mismo escrutinio sobre su cuerpo, su ropa, su peso o su vida personal.

Un análisis de Monitor Social que examinó más de cinco mil publicaciones sobre las últimas cuatro voceras de gobierno —Cecilia Pérez, Karla Rubilar, Camila Vallejo y Mara Sedini— reveló que Sedini registró apenas un 5% de publicaciones positivas y un 52% de textos negativos, superando incluso los niveles de hostilidad que recibió Karla Rubilar durante los primeros 50 días de su gestión, que comenzaron apenas diez días después del estallido social de 2019. Es decir: en términos de violencia digital, Sedini enfrentó un clima peor que el que vivió una ministra que debió gestionar la crisis más grave de Chile en décadas.

¿Puede un ser humano comunicar con claridad, mantener serenidad en conferencias de prensa y tomar decisiones estratégicas bajo ese nivel de hostilidad sostenida? La pregunta no es si el machismo fue la causa de sus errores. La pregunta es si ese entorno de acoso constante le permitió alguna vez llegar a su desempeño real.

El 11 de marzo, el mismo día del cambio de mando, Sedini se convirtió en tendencia en redes sociales no........

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