Decepción y alivio
Decepción y alivio. / ShutterStock
En el campo hay momentos de un silencio tal que parece que el mundo se ha acabado. Está uno en la terraza, observando el cielo y de súbito percibe un sigilo que, al tiempo de transmitir una paz insólita, da la impresión de ocultar una amenaza.
-¿Y si de verdad se hubiera acabado el mundo? -te preguntas de manera retórica.
Entonces aguzas los sentidos, todos, y compruebas que, en efecto, no se escucha un solo pájaro, no se mueve una nube, no ruge el motor de ninguna sierra mecánica ni se atisba el paso de los coches en la lejana carretera. Tampoco culebrea ninguna lagartija en la tapia bajo la mirada atenta del gato del vecino. En cuanto a las hojas del laurel, permanecen en una inmovilidad de muerte porque la brisa de estas primeras horas de la tarde tampoco ha acudido a la cita. ¿Y si de........
