menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Sarampión y Mundial

5 29
latest

LA POLÍTICA ES DE BRONCE

Hay que reconocer que el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, las instituciones de salud y los gobiernos estatales están realizando sus mejores esfuerzos para controlar el brote de sarampión. Campaña masiva de vacunación y, según declaraciones del gobierno, la disposición de 27 millones de vacunas listas para aplicarse, así como el regreso del cubrebocas en algunas entidades. Desde hace cinco años, cuando ocurrió la pandemia de Covid, no se veía un esfuerzo de esta naturaleza por parte del Estado mexicano.

El tema es que, si en aproximadamente dos meses y medio, a finales de abril, el brote de sarampión no está controlado, puede abrirse la posibilidad de que la inauguración y los 13 partidos de la primera fase de grupos del Mundial sean trasladados a ciudades dentro de la Unión Americana, porque ninguna nación ni la FIFA estarían dispuestas a que el Mundial se convirtiera en un centro de contagio que ampliara el brote hacia Europa y otras regiones del mundo. Es una lucha no solo contra un virus, sino contra el tiempo.

En la mesa de decisión de la FIFA se sigue con atención este y otros fenómenos que ocurren en las sedes mundialistas. Efectivamente, México ofrece estadios con muy buena capacidad y tiene una grandísima afición; sin embargo, si se pone sobre la balanza el costo político que significaría que el Mundial fuera un medio de propagación de una enfermedad prácticamente erradicada en otras partes del mundo, el panorama es diferente.

No quiero ser ave de mal agüero, tampoco soy partidario de las teorías de conspiración en redes sociales, pero no puede descartarse ningún escenario. El tema es que el gobierno mexicano puede hacer sus mejores esfuerzos, declararlo una y otra vez, pero será la FIFA y quienes la gobiernan quienes tendrán la última palabra. Más aún porque en Estados Unidos existen muchas ciudades con estadios con capacidad de recibir este torneo.

La FIFA no se va a tentar el corazón para tomar una decisión que proteja sus intereses y su patrimonio; Estados Unidos, menos. El ejemplo más reciente lo tenemos en el caso del gusano barrenador. Hace aproximadamente un año se detectó un brote en Veracruz y Tabasco; un año después han aparecido casos en Tamaulipas, pese a los esfuerzos gubernamentales. Para eliminar el gusano barrenador no bastan las declaraciones o las buenas intenciones: se requieren acciones de política pública, conocimiento científico y una estrategia de aplicación. Estados Unidos cerró el mercado a la carne y al ganado mexicano, y así permanecerá hasta que las autoridades sanitarias estadounidenses estén conformes con las acciones y resultados mexicanos; si bien nos va, el gusano barrenador podrá ser erradicado de México en el ocaso del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum.

En lo que concierne al sarampión, si al final la FIFA decidiera trasladar los partidos mundialistas de territorio mexicano a estadios estadunidenses, el daño en imagen y en materia económica para nuestro país sería significativo, por lo cual, más que preocuparnos, debemos ocuparnos: se deben redoblar los esfuerzos y disponer de todos los recursos necesarios para contener y erradicar el brote de sarampión. Se trata de una gran tarea nacional. Mucha política pública y nada de demagogia.

Eso pienso yo. ¿Usted qué opina? La política es de bronce.


© SDP Noticias