Sheinbaum: el arte de volar 30 horas para ver a Xi Jinping, Putin y Trump
En Los alimentos terrestres (1897), André Gide dijo que elegir es renunciar para siempre a todo lo demás. Esta obra fue un homenaje a la liberación individual, un hermoso manifiesto del desprendimiento.
Hay en México dos líderes que han renunciado a la superficialidad de la vida de las clases medias altas y altas —buenos restaurantes, cabinas caras de avión, hoteles de lujo—. Pienso en la presidenta Claudia Sheinbaum y en el expresidente Andrés Manuel López Obrador.
En efecto, Claudia y Andrés Manuel se desprendieron, desde muy jóvenes, de la obsesión de buscar a toda costa placeres pequeñoburgueses. Eligieron entregarse a un proyecto, en otro tiempo utópico pero hoy con posibilidades reales de empezar a ser una realidad: el de mejorar sustancialmente la vida de la gente abandonada por el sistema económico y político llamado neoliberal que solo benefició a unos cuantos.
Nuestro país, tristemente, ha aportado demasiados multimillonarios a las listas de las personas más ricas del mundo. Una vergüenza porque se han enriquecido brutalmente sin haber innovado nada y, lo peor, sin enfrentar competencia en México. Ha sido posible porque el sistema anterior a la 4T condenó a decenas de millones de personas al empobrecimiento.
Elegir es renunciar, es verdad. Pero la elección de un camino, cualquiera que sea, independientemente de lo que se deje atrás, no tiene por qué paralizar a nadie. Lo sabía Gide, quien exigía aceptar la renuncia implícita en cada decisión, pero hacerlo sin culpas, dogmas o nostalgias.
Los alimentos........
