Viejos, jóvenes y absentismo
El progresismo por el que siempre he apostado hasta que se volvió retroprogresismo, está enciscando a la sociedad con otros frentes de combate con tal de huir de su primera responsabilidad: servir de contrapeso ético a la salvajada en la que se ha convertido el mercado, levantando poco a poco una sociedad paralela y pública cuyas principales riquezas productivas y de servicios estén en manos del Estado. Por lo que llevo estudiado, vivido y observado, esto no es posible y no sé si podrá serlo.
Sin embargo, es lo que se ha pensado toda la vida al hablar de progresismo, me habré hecho viejo, pero lo que hoy se observa -con las excepciones de rigor- es un engendro de mediocres aduladores sin preparación ni cultura progresista, abonados al postureo, divididos hasta el ridículo, jugando al progresismo y contagiando a la sociedad de un progresismo que en realidad favorece al antiprogresismo, a lo que ellos llaman avance de la derecha y del fascismo que en algunos aspectos es más progresista que los mismos progresistas.
Feijoó el progresista
El señor Alberto Núñez Feijóo ha comparado el cáncer con el absentismo laboral con toda razón. Como su partido no es progresista se ha asustado de esta afirmación progresista y le ha quitado hierro. El señor Feijóo pretende defender a los empresarios que son los que “sufren” el absentismo y sin embargo su postura es totalmente progresista, Lenin la suscribiría, el bolchevique era partidario de que no comiera el que no trabajara. “El principio socialista: «El que no trabaja no come», ya está realizado y el otro principio socialista, «una cantidad igual de productos por un importe igual del trabajo», escribió don Vladimir, con lo cual abría la puerta a que no podían cobrar lo mismo el listo perezoso que el currante de verdad. Ahora observo un progresismo que interpreta el hecho de escaquearse como un ataque al trabajador o, mejor, al no trabajador. Feijóo ha sido un valiente bolchevique mientras que Sánchez es el listo vividor que sabe que gran parte de sus votos proceden de la ociosidad.
Carlos Herrera, desde los micrófonos de la Cope, dijo esta semana que todos conocemos a alguien en nuestros trabajos que se escabulle en cuanto puede. Por supuesto, no se refería -como yo tampoco- a quienes poseen de sobra la razón cuando por enfermedad se dan de baja, todos los que trabajamos sabemos a lo que se refería: a esos parásitos que se quitan de en medio en cuanto pueden argumentando que padecen ansiedad o cualquier otro mal que puede que necesite unas pastillas y un par de días de reposo, no meses. Se trata de gentes indeseables que ignoran, por ejemplo, que los autónomos no pueden enfermar, que no........
