menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

«Senadores»

11 0
30.01.2026

En su comparecencia de ayer ante la comisión de asuntos exteriores del Senado del secretario de Estado de los EEUU el cartel rezaba Honorable Marcos Rubio. Escuchándole responder rodeado de senadores inquiriendo ordenada y serenamente sobre asuntos internacionales candentes sin apenas interrupción del presidente de la comisión, uno no puede evitar la comparación.

Allí había gente adulta, seria, respetable, no Yoli Pirulis, ni rufianes, ni mangantes, ni verduleras. Por supuesto que aquí hay senadores y congresistas serios pero los adjetivos serio u honorable no podrían utilizarse generalmente. En el senado americano la gente no repite frases hechas como sudar la camiseta. Con independencia de los intereses que representen y de su condición moral se trata de senadores, seniors de verdad, adultos, gente seria, preparada y no esta jauría de suricatos y pelamangos que van al parlamento en camiseta.

Situado en una mesa frente a un hemiciclo muy próximo a sus interrogadores, el responsable de los asuntos exteriores de la administración Trump, sin que nadie perdiera en ningún momento las formas, fue contestando ayer largamente a cada uno de ellos, por más que la experiencia del joven Secretario de Estado permita escabullirse con retórica política a uno de los hombres más influyentes del mundo en este momento.

A lo que voy. No son “los mismos controles” ni los mismos senadores ni los mismos procedimientos los que aquí permiten que un inmoral, que lleva dos años sin acudir a la Cámara Alta a dar cuentas, apoyado por una banda y rodeado por acuciantes problemas familiares, mientras prepara su defensa, responda en la comisión del senado a la petición de explicaciones de su Nación con su  “no me consta, no me consta”.

Todo, después de llevar siete años usurpando el poder como Maduro pero con un ligero barniz de normalidad democrática mientras ahora busca ocupar el espacio a su izquierda fagocitando a los cuatro de Sumar y Podemos cuyos dirigentes, mientras tratan de agarrarse al cuento, siguen como Sanchez y su mujer pendientes de que les recauchute su esteticien.

Cierto que si aquí no hubiera «jabalíes» probablemente nuestras instituciones no serían representativas, lo que no impide reconocer las dos claves de la ardua tarea pendiente que entre nosotros sólo un titán será capaz de afrontar: nuestro sistema de representación y nuestras instituciones de control.

Pero lo que se........

© Periodista Digital